Por Beatriz Villanueva Martín | [email protected]

Madre. Wow.

Este domingo 3 de mayo de 2020 es la primera vez en mi vida que estoy recibiendo felicitaciones en el día de la madre. Más allá de la emoción, más allá del amor loco, más allá del viaje sideral que supone esta experiencia en la que me estreno, más allá de felicitaciones y regalos…

imagino y pido una sociedad corresponsable con el trabajo y la importancia que supone criar personas sanas, que se sientan queridas y sostenidas, que serán las ciudadanas del futuro.

sueño y seguiré peleando por una sociedad que reconozca el valor de los cuidados –en las familias y también a nivel social- y su importancia clave (si alguien no lo veía supongo que lo verá en esta crisis del coronavirus que estamos viviendo).

agradezco a nuestras madres, abuelas, tías y cuidadoras por todo el amor, escucha, enseñanzas, paciencia y resiliencias que nos han regalado. Ojalá yo tenga sabiduría e inspiración para poder transmitirle aunque sea un 10% de toda esa riqueza no sólo a mi hijo, sino a las personas a las que de alguna manera puedo cuidar o haber cuidado en mi vida: amigxs, clientas, equipos con los que trabajo, familia, compañerxs de vida…

sueño con quitarle a la palabra “madre” la etiqueta enorme que lleva encima, todos sus epítetos. Madre abnegada, madre realizada, madre buena, madre que todo lo sabe, madre como destino, madre y punto, madre sobre todo, madre ejemplo a seguir que nunca falla. Fallemos, rompamos moldes, aprendamos, arriesguemos, protestemos, reivindiquemos, seamos libres en nuestras maternidades.

pido que se ponga en valor cualquier tipo de vida que una elija: ser madres biológicas NO es nuestro destino como mujeres. Además, no hay un solo tipo de maternidad: podemos ser madres sin haber parido. Podemos no desear ni un ápice tener un hijx y sin embargo ser unas madres inmensas. Por favor, dinamitemos esas categorías que ponen como ideal que las mujeres seamos “madres como dios manda”. No hemos de demostrar nada a nadie. No hemos de cumplir los ideales de nadie. Somos valiosas por existir, y punto.

deseo que las mujeres sepamos cuidarnos en nuestras maternidades, que tengamos una buena red que nos apoye porque si no es imposible además de terriblemente injusto; que podamos elegir la maternidad que cada una queramos sin sentirnos culpables, sin exigirnos tanto.

… me emociona pensar en concreto mi maternidad como una planta que quiero ir regando poco a poco, como un nuevo viaje de aquellos transformadores que he tenido en mi vida, que me ayude a comprender más la naturaleza humana, a ser más sensible, a pensar más en comunidad, a acompañar de manera más sabia y completa desde mi trabajo.

En esta maternidad está profundamente presente mi otro hijo, el que se fue hace casi tres años desde mi vientre pero que nos acompaña hoy y siempre y que me trajo tantas enseñanzas, tanta luz.

Escribí un artículo en Pikara Magazine sobre su pérdida que quizá te interese, hablando sobre el duelo y la aceptación: 6 cosas que estoy aprendiendo desde que perdí a mi bebé.

Soñemos en colores. Soñemos en diversidad y amplitud. Soñemos con lugares en las que todxs cabemos y tenemos nuestro lugar y somos valiosas y libres.

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